El verdadero amor no es el amor propio, es el que consigue que el amante se abra a las demás personas y a la vida; no atosiga, no aísla, no rechaza, no persigue: solamente acepta (Antonio Gala)

¿Qué señales puedes estar viendo?

  • ¿Crees que a tu pareja y a ti os falta complicidad?
  • ¿Charláis menos de intereses, ilusiones, aficiones…?
  • ¿Sientes que la comunicación es algo forzada?
  • ¿Hacéis planes de futuro (importantes) por separado?
  • ¿Ha disminuido tu interés sexual?
  • ¿Hacéis menos cosas divertidas en pareja?
  • ¿Tenéis más peleas?
  • ¿Te demoras más en el trabajo, o tardas más en llegar a casa que antes porque sabes que tu pareja va a estar allí?

Si has contestado que sí a más de tres preguntas, te recomiendo que sigas leyendo…

¿Qué caracteriza a las parejas felices a largo plazo?

  • Se ríen mucho cuando están juntos o juntas.
  • Escuchan y son escuchados o escuchadas por la otra persona.
  • Comparten valores e intereses.
  • Quieren a la otra persona, y se sienten queridos o queridas.
  • Se cuidan y se apoyan.
  • Tienen relaciones sexuales de calidad al menos una vez por semana.
  • Son felices cuando están juntos o juntas.
  • Confían en la otra persona.
  • Tienen una relación cercana, física y psicológicamente.

¿Cómo puedes conseguir todo esto?

  • Preocúpate por la relación a diario: un mensaje de buenos días, un beso de buenas noches, compartir algún artículo que pueda resultar interesante a tu pareja…
  • Pon de vez en cuando esa canción que os recuerde algún momento bonito de la relación.
  • Repasad las fotos de algún viaje.
  • Pregúntale cómo le ha ido el día, y escucha. No intentes solucionar las posibles papeletas que haya tenido, simplemente arropa emocionalmente a tu pareja.
  • Escucha las quejas, sobre todo en lo que concierne a la relación o a los problemas domésticos, y pactad planes de acción.
  • Pide perdón cuando sepas que te has equivocado. No esperes a que la otra persona se enfade o te lo recrimine.
  • Trata a tu pareja como te gustaría que te tratasen.
  • Habla desde el respeto y el cariño.
  • Perdona.
  • Si tenéis algún problema, solucionadlo lo antes posible. Y una vez hecho, da el tema por zanjado.
  • No hagas reproches. ¡Pasa de historia antigua!
  • Tu pareja no es responsable de tu bagaje emocional, así que no hagas que cargue con él.
  • Cuando tengas alguna crítica, recuerda que debe ser siempre constructiva, en privado, y hablando de cómo te ha hecho sentir su comportamiento concreto. Colgar sambenitos no ayuda a la comunicación ni al bienestar.
  • No intentes “ganar” las discusiones a toda costa, ni llevar siempre la razón.
  • Si estás pasando por un mal momento, pide ayuda profesional (¡hola!). No es justo hacer cargar a tu pareja con tantísima responsabilidad.
  • Cuídate y sé coqueto o coqueta. Aunque lleves 20 años con tu pareja, es mucho más agradable compartir tu vida con una persona que se cuida. ¡Tira la ropa interior raída y los calcetines agujereados! ¡Deja de pasearte por casa con ropa de pintar!
  • Escríbele algún mensaje subido de tono, o mándale una foto sugerente cuando no estéis juntos o juntas.
  • Las cosas que deben hacerse en el cuarto de baño, deben hacerse en el cuarto de baño. No es negociable. Con la puerta cerrada, por favor. La única excepción válida (y con reservas) es en caso de alguna enfermedad del tracto digestivo.
  • Innova sexualmente: compra algún accesorio, probad cosas nuevas, leed, bajaos aplicaciones o juegos…
  • Ten detalles románticos: compra la marca de café que le gusta, prepara una cena en casa a la luz de las velas, ve a recoger a tu pareja al trabajo, llévale el desayuno a la cama un día cualquiera… ¡Las posibilidades son infinitas!
  • Establece una “noche de cita” semanal: organizadlo con cariño, teniendo en cuenta vuestros gustos y aficiones, poneos guapotes o guapotas, y disfrutad de la mutua compañía. O id a montar en bici, o reservar un masaje en pareja… ¡Todo vale! En caso de que tengáis hijos o hijas, no están invitados al evento.
  • Mantén tu propia parcela de intimidad. Sigue quedando con tus amistades, cultivando tus aficiones, etc. Así siempre tendrás cosas, aprendizajes, experiencias y temas de conversación que aportar.