EFECTOS DEL MIEDO Y LA INSEGURIDAD

Nos encontramos a día de hoy con una cantidad indecible de situaciones que pueden provocarnos sentimientos paralizantes de angustia, miedo e inseguridad, lo que en su día (tras el 11S) Rojas Marcos tituló “nuestra incierta vida normal”.

Los atentados a civiles, incendios, agresiones, etc. producen miedo colectivo: a morir en cualquier esquina, en un autobús… si te dejas atrapar por el miedo y el fatalismo, dejarás de actuar, aumentando la probabilidad de apatía, y en último término, de depresión. Crearás un sentimiento de pérdida de futuro y tu sistema nervioso reaccionará produciéndote:

  • Ansiedad.
  • Trastornos digestivos.
  • Agotamiento.
  • Insomnio.
  • Dificultad de concentración.
  • Debilitación del sistema inmune.
  • Hipertensión arterial.
  • Irritabilidad.
  • Tristeza.

¿QUÉ HACER?

Para luchar contra estos sentimientos de angustia, inseguridad e indefensión, hay que reprogramar nuestra cabeza, y luchar contra estos tres errores de razonamiento:

  1. Somos malos”. Este planteamiento es ilógico y poco realista, dado que la mayoría de personas somos pacíficas y benevolentes. Evolutivamente, la bondad y la solidaridad nos han garantizado la supervivencia, por eso se han mantenido en la mayoría de individuos.
  2. Antes estábamos mejor”. Al ignorar los adelantos, comodidades y privilegios de los que disfrutamos actualmente, cometemos otro error de razonamiento.
  3. La felicidad no existe”. Nos fascinan los desastres y sufrimientos, nos llaman más la atención; es por eso que nos parece que estamos rodeados de desgracias, cuando en realidad lo que pasa es que tenemos un “filtro mental” puesto. Piensa, por ejemplo: ¿qué te llama más la atención cuando vas por la calle? ¿Dos personas discutiendo, o dos personas dándose un abrazo?

¿CÓMO AFRONTAR LA ANGUSTIA?

  • Infórmate. Cuanto más sepas, cuantos más datos manejes, más poder tendrás sobre el miedo.
  • Diversifícate: intenta tener varias fuentes de satisfacción.
  • Relaciónate, como forma de afrontar las adversidades.
  • Habla. Desahógate. Hacerlo con tu perro, o ante el espejo es mejor que no hablar.
  • Busca una explicación a lo que ha ocurrido, y atribuye las causas correctamente.
  • Ríete. Las emociones negativas y las positivas pueden coexistir.
  • Haz ejercicio.
  • Déjate ayudar por profesionales, así sabrás afrontar mejor la realidad.
  • Cultiva tu espiritualidad: haz yoga, medita, reza…
  • Participa en algún voluntariado. La ayuda desinteresada y la solidaridad son mecanismos de lucha contra la adversidad.

Recuerda que no tienes que pasar miedo tú solo/a. Y si lo deseas, puedes ayudarme a ayudar a otras personas compartiendo este artículo.

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