Un ataque de pánico consiste en la aparición súbita e inesperada de síntomas de aprensión, miedo o temor, acompañada de la sensación de muerte inminente. Puedes sentir falta de aliento, palpitaciones, opresión en el pecho, sensación de asfixia, temblores; además de miedo a morir, a perder el control, a volverte loco, desmayarte…

Así pues, el ataque de pánico da lugar a un cuadro que se vive como muy dramático, desagradable, y además inesperado, por lo que es frecuente que después de esto, empieces a tener miedo a tus propias sensaciones corporales (los latidos de tu corazón, que la respiración te vaya algo más rápido), o a lugares de donde te podría resultar difícil escapar en caso de que te volviera a pasar.

Ataque de Pánico: ¿qué es importante saber?

  1. Un ataque de pánico es la manifestación más intensa de la ansiedad, y es cierto que es muy desagradable. Sin embargo, la ansiedad en sí (como cualquier otra emoción) no es buena ni mala.
  2. La ansiedad, y sus manifestaciones físicas, nos preparan para la acción. Si vas por la calle y alguien saca una navaja, es normal que el corazón se acelere, la sangre vaya a tus músculos, etc. Tu cuerpo se está preparando para afrontar la situación.
  3. Nadie ha muerto nunca en un ataque de pánico. No es posible desmayarse. Jamás nadie se ha vuelto loco en esta situación. Son hechos objetivos e irrefutables, interiorízalos.
  4. Lo que determina lo mal que lo pasas durante un ataque de pánico es tu diálogo interior. Si tu corazón va rápido, y en lugar de atribuirlo a que has corrido detrás del bus, piensas que es porque te va a dar un infarto y vas morir, seguramente comiences a observarte aún más, con lo que tu corazón irá todavía más rápido, y al final es posible que termines pasando un rato desagradable.
  5. No te ayudará: evitar situaciones o lugares que creas que pueden propiciar nuevos ataques; intentar no alterarte absolutamente por nada, o cualquier otra conducta de evitación o escape. En el momento es posible que te sientas mejor, pero a la larga estarás contribuyendo al mantenimiento del problema.

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