Sobre la autocompasión, ya decía Ellis que “errar es humano; perdonar a las personas y a ti mismo por el mal comportamiento es ser sensato y realista”.

¿Sabes cómo te tratas?

¿Te reconoces en alguno de los siguientes supuestos en tu vida diaria, en tu relación contigo mismo o contigo misma?

  • Te condenas y castigas.
  • Te centras excesivamente en tus errores y tus fallos.
  • No dejas de repasar los patazos que has cometido a lo largo de tu vida.
  • Te tratas de forma ruda, impaciente, o directamente te humillas.
  • Te centras en lo que está y en lo que haces mal.
  • Te juzgas: “eres peor persona de lo que la gente piensa”, o “¡vaya inútil!”.
  • Te aterra fracasar.
  • Pasas un poco de los demás, o directamente los evitas.

Además de todo esto (que no es poco), cuando las cosas te salen mal, sueles:

  • Morirte de vergüenza, y te aterra el rechazo de los demás.
  • Venirte abajo, y no dejas de rumiar los errores cometidos y las consecuencias que tendrán.
  • Te castigas a ti mismo o a ti misma, rehúyes del contacto con los demás, e incluso puedes llegar al maltrato físico y verbal (contigo mismo o contigo misma, o con tus seres queridos).

No parece que te estés tratando especialmente bien, ¿cierto?

¿Sabes qué puedes lograr?

Una vez que la autocompasión y la bondad hacia ti mismo o hacia ti misma entren en tu vida, aprenderás a:

  • Centrarte en mejorar, en crecer y en desarrollarte como persona.
  • Focalizarte en el futuro y en todas las posibilidades que te ofrece.
  • Tratarte de forma alentadora y servicial para contigo mismo o contigo misma.
  • Construir sobre lo que está y sobre lo que haces bien.
  • Juzgar conductas por sus efectos, no a juzgarte de manera global.
  • Centrarte en las posibilidades de éxito.
  • Preocuparte sinceramente por el bienestar de las demás personas.

Y, en caso de que cometas algún error o hagas daño a alguien, conseguirás:

  • Sentir culpa, en lugar de miedo y vergüenza, por las implicaciones que puede haber tenido tu comportamiento en los demás.
  • Te preocuparás por ti y por quienes te rodean.
  • Serás comprensivo o comprensiva contigo mismo o contigo misma, y con las personas de tu entorno. Además, intentarás reparar el error cometido y mejorar la relación con la persona agraviada.

Suena bonito, ¿verdad? En el próximo artículo te doy las claves para lograrlo.

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