La violencia de género (no únicamente la física) es un problema social de una seriedad que muchas veces se nos escapa, sobre todo, porque gran parte de la población se ha montado un chalet en Villanegación que le impide ver una realidad diferente a la que su cerebro le presenta. Y ya sabes que tu cerebro no siempre te ofrece información fidedigna. Sin embargo, todos y todas conocemos casos de mujeres que sufren o han sobrevivido a la violencia de género, y es posible que te hayas quedado petrificado o petrificada, sin saber qué hacer, qué decir o cómo ayudar. Aquí te paso una serie de consejos.

¿Cómo ayudar de verdad a una mujer superviviente?

La violencia de género se puede presentar de muchísimas formas: física, psicológica, sexual, instrumental… Te recomiendo que navegues con tranquilidad por las páginas de la ONU y la OMS de la que te dejo el enlace, para empezar a tener una perspectiva más global de la problemática.

Pero vamos al meollo del asunto. ¿Qué hacer?

  1. Si alguna mujer de tu entorno te dice que está sufriendo violencia de género, del tipo que sea, créela. Punto. Sin más. No caigas en el discurso que habla sobre denuncias falsas, sobre qué hacemos o qué buscamos las feministas, ni nada por el estilo. Cree a esa persona que tienes delante, que está pasando un momento vital muy duro, y escucha.
  2. Cuidado con decirle lo que tiene que hacer. Como mucho, puedes ofrecerte a acompañarla al Instituto de la Mujer o a denunciar. Espera a que ella te pida consejo o ayuda de forma directa, porque si pretendes solucionar esto en una tarde, lo que vas a conseguir va a ser atosigarla, hacerla sentir más torpe e inútil o asustarla. Resultado: posible bloqueo.
  3. Imagino que ya sabes lo que puedes hacer con los consabidos “te lo dije”.
  4. No pongas al agresor de vuelta y media, ni quieras ir a darle una paliza. No solucionas nada, y le metes más presión y angustia a la ecuación. Resultado: posible bloqueo parte dos. Respira. Dile a la superviviente que tienes enfrente que este tema te enfada, pero que te encantaría poder ayudarle.
  5. Ofrécete para cuidar a los hijos o las hijas mientras ella hace alguna gestión, ir a recoger sus cosas a la casa si ha decidido irse, acompañarla si se siente en peligro… Lo que sea. Ayuda instrumental. Ella ya sabe lo que tiene que hacer.
  6. Si ves que hay un peligro inminente, denuncia. Coge el teléfono y llama al 016 sin pestañear.
  7. En caso de que decida volver con el agresor, no juzgues. Estas situaciones son muy complejas, así que limítate (que no es poco) en hacerle saber que estás ahí para lo que necesite, y que vas a estarlo siempre que ella quiera. Llámala a diario si puedes, escríbele mensajes, lo que sea. Demuestra tu disponibilidad.
  8. No te conviertas en su tutor o tutora legal. Es una persona adulta, que puede y debe tomar sus propias decisiones con respecto a su vida.
  9. Anímala a retomar su ocio y sus amistades, que posiblemente hayan desaparecido de su existencia. Dale ideas, organiza planes… Aquí sí te dejo tirar un poquito de ella. Pero solo un poquito.
  10. Ten paciencia. Recuperarse de haber vivido una situación así no es trabajo de dos semanas (¡ojalá!)…

(Antes de que te enfades y quieras discutir lo que digo sobre el feminismo, la violencia de género y tal, te recomiendo que te empapes tanto la página de la ONU, la OMS, de la UE y del Ministerio de Igualdad. De nada).

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