Seguro que has oído esta afirmación, que quiere decir que, una vez que aprendes a hacer algo, ya parece que sale solo.

Los automatismos están muy relacionados con el control atencional: si te encuentras ante algo que has hecho mil veces, tu atención se desconecta de la tarea, y parece que la respuesta sale sola. El problema está en que a veces, esa respuesta, no es la mejor: ya sea un pensamiento negativo que tengas trilladísimo, sentir ansiedad en una situación dada, o tener que tomarte una copa porque te has llevado un disgusto. Son cosas que pasan casi sin querer, ¿verdad?

Tener activado el piloto automático, aunque es súper útil, te desconecta de lo que está pasando aquí y ahora. ¿Quieres saber qué pasos dar para desconectarlo?

  1. Toma conciencia de qué y cómo estás actuando. Es decir, date cuenta y reconoce que tu atención se ha ido, que no estás en la tarea. Para esto puedes simplemente parar, y fijarte en las características estimulares del entorno (el olor del aire, los sonidos de la calle, el contacto del bolígrafo contra tu mano, el peso del teléfono móvil…); o aún más sencillo: piensa en tu color favorito y tómate un momento para buscar a tu alrededor algo de ese color. ¡Bien! ¡Ya has traído tu atención de vuelta al presente!
  2. Respira. Déjate inundar por la paz que te da tu respiración, y recuerda que siempre ocurre aquí y ahora.
  3. Decide. Vuelve a lo que estabas haciendo y reflexiona (ahora que estás presente) si tienes que reajustar algo, parar, volver a empezar…

¡Utiliza estos tres pasos para empezar a vivir intensamente cada momento!

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