“Cuando se abre la puerta de la comunicación todo es posible. Debemos practicar abrirnos a los demás para restablecer la comunicación con ellos” (Thich Nhat Hanh).

 

¿QUÉ PUEDES HACER?

  1. Quítate de la cabeza que vas a tener una conversación difícil, porque te pone a la defensiva. ¡No anticipes!
  2. Escucha. Traduce lo que te dice la otra persona a tus propias palabras, reducirás la probabilidad de malentendidos y te obligará a prestar atención.
  3. Ten claro tu objetivo, y si es necesario, hazte un guion.
  4. Habla de ti: de tus pensamientos, tus opiniones, tus percepciones y tus sentimientos.
  5. Practica la empatía. Aunque la otra persona te haga daño ponte en su lugar, y hazla sentir comprendida.
  6. Céntrate en el resultado que quieres conseguir.
  7. Da tantas alternativas como te sea posible.
  8. Comprueba que la otra persona te ha comprendido. Puede servirte hacerle preguntas.
  9. Llegad a un acuerdo, y hacedlo explícito.
  10. Da las gracias al terminar, aunque no hayas conseguido tus objetivos.

¿Y SI LA COSA SE VA DE MADRE?

  • No entres al trapo: recuerda tu objetivo.
  • Respira o pide tiempo fuera. Cuando te encuentres mejor, vuelve y retoma la conversación.
  • Habla más bajo y más despacio. Se te percibirá como menos amenazante, por lo que es más fácil que la conversación vuelva a su cauce.

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