Ya decía Epícteto que lo que nos perturba no es lo que nos sucede, sino lo que pensamos al respecto. Así, la retahíla que te dices ante cualquier circunstancia es la que hace que te sientas y te comportes de una forma u otra.

¿Qué pasos debes dar para lograr parar tu cabeza?

  1. Toma conciencia: ¿qué te dices?, ¿cómo te lo dices?, ¿cómo te hace sentir?
  2. Acepta tu pensamiento exactamente como lo que es: cháchara interna fruto del momento. Llega. Pasa. Y si no te enganchas a él, desaparece por sí solo.
  3. Acepta que tienes pensamientos que te hacen sufrir. Cuanto más te resistas a esta realidad, mayor será tu sufrimiento.
  4. Toma distancia de tus pensamientos. No representan la realidad, como mucho, una opinión.
  5. Busca alternativas a lo que estás pensando, no necesariamente positivas.
  6. Piensa qué hay detrás de lo que te hace sufrir. ¿Cuáles son tus creencias irracionales nucleares? ¿Hay miedo, ira o resentimiento detrás?
  7. Deja de plantearte las cosas en términos de obligaciones (“tengo que”, “necesito”), y empieza a hablar de preferencias (“estaría bien que”).
  8. ¿Qué sería lo peor que podría pasar si eso que piensas fuera fiel reflejo de la realidad? Analízalo por un momento, y verás que no es para tanto.
  9. Reflexiona en la concatenación de pasos que tienen que darse para que eso que tanto te preocupa, ocurra.
  10. Sé proactiva o proactivo: soluciona tus problemas en cuanto surjan, esto te evitará rumiar más de la cuenta.

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