El delirium es un cuadro con síntomas neurológicos a veces parecidos a los de las demencias, por lo que alarma mucho a los familiares de las personas mayores que lo padecen. Sin embargo, se diferencia de ellas en que sus síntomas fluctúan notablemente a lo largo del día y no duran más de 6 meses.

Diferentes enfermedades pueden causar un delirium, que es más común en personas mayores, pero no exclusivo de ellas. De esta forma, los consejos que indico en este artículo son aplicables a los afectados de cualquier edad.

Principales síntomas de delirium

Las personas que sufren un episodio de delirium presentan síntomas como los siguientes:

  • Muestran deterioro en la atención.
  • El nivel de conciencia está alterado. Por esto, les cuesta trabajo distinguir si lo que está pasando es real, están soñando o es producto de su imaginación.
  • Tienen problemas para recordar.
  • Están desorientados: no saben dónde están o qué día es.
  • Su lenguaje está alterado, ya sea para expresarse o para comprender lo que les dicen. También pueden tener un discurso caudaloso e incoherente, saltando de un tema a otro.
  • A veces tienen delirios y alucinaciones: creen que los persiguen, que los observan o que hay alguien escondido en la habitación.
  • Tienen el sueño alterado.
  • Pueden estar hiperactivos o casi letárgicos; y esto puede ir cambiando a lo largo del día de forma imprevisible.
  • Sienten miedo (a veces motivado por los delirios y alucinaciones), enfado o tristeza.
  • Los síntomas empeoran al atardecer.
  • Dura poco tiempo, como máximo, seis meses.

Consejos para hacer frente al delirium

Detrás del delirium siempre hay una enfermedad orgánica, por lo que el ideal sería poder tratarla para que todos los síntomas del delirium desaparecieran. Desafortunadamente no todos los cuadros que lo desencadenan son tratables, de forma que a veces la única opción es prevenir complicaciones:

  • Conviene intentar que la persona tenga un ambiente adecuado, cómodo, tranquilo y alejado de ruidos.
  • La habitación debe estar bien iluminada para evitar la aparición de ilusiones y alucinaciones, que pueden provocar mucho miedo y ansiedad.
  • Los seres queridos y las personas que cuidan habitualmente del afectado deben estar cerca, tanto para que no aumente la desorientación, como para infundirle tranquilidad.
  • Se deben dar pistas y orientaciones sobre la hora que es, o dónde está.
  • Si la persona está muy nerviosa, angustiada o atemorizada, hay que intentar que se calme y explicarle alguno de los síntomas que está teniendo (esto es importante en los delirios).
  • Hay que intentar hacer una separación clara entre el día y la noche para intentar que los patrones de sueño-vigilia permanezcan estables. Así, durante el día la iluminación será más intensa, habrá más ruido, se podrá encender la televisión y la radio, etc. Por el contrario, durante la noche la luz será menos intensa (nunca debe apagarse para evitar que con la oscuridad aparezcan las alucinaciones e ilusiones) y habrá mucho menos ruido. Además de ayudar a establecer unos ritmos de sueño más normalizados, la separación entre el día y la noche puede servir como clave externa para ayudar a que la persona se oriente en el tiempo.
  • En caso de que haya una agitación muy intensa y la persona corra riesgo real de hacerse daño, se debe buscar algún método de sujeción adecuado. Obviamente, no se debe dejar a la persona sola y en el momento en que pase el episodio, o el riesgo de que se haga daño desaparezca, hay que liberarla de la sujeción.

A pesar de que todos sus síntomas son muy llamativos, la duración del delirium es corta, por lo que con la ayuda y orientación de los profesionales de la salud, además de los consejos que acabo de darte, podrás contribuir a que disminuya el sufrimiento que provoca.

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