El deterioro cognitivo leve es un síndrome en el que el paciente muestra déficits cognitivos mayores de lo esperable teniendo en cuenta su edad y nivel educativo. Se encuentra así en un punto medio entre lo que podemos considerar el envejecimiento normal y las demencias; se diferencia del primero en que su inicio no es progresivo (es decir, los déficits asociados al deterioro cognitivo leve “afloran” de golpe) y de las segundas en que afecta muy poco (o incluso nada) a las actividades cotidianas de la persona que lo padece.

Cambios cognitivos en el envejecimiento

Con la edad, las funciones cognitivas pueden permanecer estables o ir declinando. Las que normalmente empeoran con los años son:

  • La atención selectiva, que es la capacidad para concentrarnos en una fuente de información y realizar una única tarea, obviando todo lo que pueda interferir en ella.
  • La denominación o capacidad para nombrar objetos, personas, etc.
  • La fluidez verbal o velocidad del habla.
  • Las habilidades visuoespaciales, que comprenden la representación, análisis y manipulación de un objeto mentalmente. Por ejemplo, son aquellas que nos permiten pensar en cómo vamos a meter las cosas en el maletero del coche para que quepan mejor antes de hacerlo realmente.
  • El análisis lógico de la información.
  • El aprendizaje, almacenamiento y recuperación de recuerdos recientes.
  • La velocidad de procesamiento, que es el ritmo al que asimilamos nueva información, emitimos un juicio al respecto y formulamos una respuesta.
  • La memoria operativa, que es la capacidad de procesar y almacenar información para realizar cualquier tarea compleja, desde leer hasta pensar.
  • La inhibición o capacidad de dejar de tener alguna conducta, o de no seguir una secuencia, que ya había sido aprendida y automatizada, para poder llevar a cabo alguna tarea o acción concreta.

Diagnóstico del deterioro cognitivo leve

El deterioro cognitivo leve, a diferencia de lo que ocurre cuando se envejece normalmente, se caracteriza por la brusca aparición de los déficits cognitivos, que pronto alcanzan una intensidad mayor de lo esperable teniendo en cuenta la edad y el nivel educativo de la persona que lo padece. Pero a su vez, suele afectar muy poco o incluso nada a la mayor parte de las actividades cotidianas, a diferencia de lo que normalmente ocurre cuando se desarrolla algún tipo de demencia.

Para poder diagnosticarlo hay que tener en cuenta varios criterios. A continuación se resumen los indicados por la Sociedad Española de Neurología.

1 Deben producirse alteraciones en una o más de las siguientes áreas cognitivas:

  • Atención
  • Funciones ejecutivas (que hacen que las personas sean capaces de medir las consecuencias a corto y largo plazo de sus acciones, además de planear los resultados);
  • Lenguaje
  • Memoria
  • Habilidades visuoespaciales.

2 A su vez, esta alteración debe ser:

  • Adquirida.
  • Referida por el paciente o un informador cercano.
  • De meses o años de duración.
  • Objetivada en la exploración neuropsicológica.
  • Interfiere de forma mínima, o no interfiere en absoluto con la realización de actividades de la vida cotidiana.
  • No se debe a otras enfermedades.

Prevención

Para disminuir las posibilidades de desarrollar deterioro cognitivo leve es conveniente seguir las siguientes recomendaciones:

  • Tener una dieta variada y equilibrada, en la que se consuman cinco porciones de frutas y verduras al día.
  • Aumentar el consumo de pescado, ya que puede ayudar a preservar la memoria a medida que se envejece.
  • Dejar de fumar.
  • Consumir alcohol de forma moderada.
  • Hacer ejercicio físico a diario, a ser posible orientados por un profesional.
  • Mantener el contacto con familiares y amigos, ya que puede ayudar a preservar las funciones cognitivas.
  • Tratar las enfermedades crónicas, incluidas la diabetes, la obesidad, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia y la depresión.
  • Mantener el cerebro activo: hacer sudokus, jugar al ajedrez, a las cartas, al Tetris, etc.
  • Trabajar la memoria: ir a la compra sin lista, memorizar números de teléfono, rellenar crucigramas, etc.

¿Cuándo pedir cita?

Dado que los pacientes diagnosticados con deterioro cognitivo leve tienen hasta tres veces más riesgo de desarrollar Enfermedad de Alzheimer, es importante acudir a un profesional en el momento en que se sospeche que algo no marcha bien.

Se deben descartar causas orgánicas para los déficits, sobre todo aquellas que tienen tratamiento, así como lesiones cerebrales por micro-infartos, traumatismos, etc. Una vez hecho todo esto, y si no se ha encontrado la causa a las deficiencias, se lleva a cabo la evaluación neuropsicológica, que suele consistir en diferentes tareas de papel y lápiz o manipulación de objetos, para ver si ha habido cambios importantes en las diferentes funciones cognitivas y a partir de ahí poder establecer las medidas y tratamientos oportunos.

Para saber más sobre el deterioro cognitivo leve te recomiendo que veas el siguiente vídeo:

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