¿A QUÉ PUEDE DEBERSE QUE TENGAS UN DÍA DE MI**DA?

«Cada vez que la boca se me tuerce en una mueca amarga; cada vez que en mi alma se posa un noviembre húmedo y lluvioso; cada vez que me sorprendo deteniéndome, a pesar de mí mismo, frente a las empresas de pompas fúnebres o sumándome al cortejo de un entierro cualquiera y, sobre todo, cada vez que me siento hasta tal punto dominado por la hipocondría que debo acudir a un robusto principio moral para no salir a la calle y derribar los sombreros de la gente, entonces comprendo que ha llegado la hora de darme al mar lo antes posible» (Herman Melville, Moby Dick).

Los días malos existen, y son de lo más normales a lo largo del ciclo vital. Sin embargo, alguna de las causas puede ser:

  • En el transcurso del tratamiento de un trastorno del estado de ánimo o de ansiedad.
  • Una ruptura.
  • Un fallecimiento.
  • Algún cambio vital: mudanza, cambio de trabajo, jubilación…
  • Una discusión fuerte con alguien cercano.
  • Estrés familiar, social o laboral.
  • Resaca.

¿QUÉ PUEDES HACER PARA QUE EL DÍA SEA MENOS MI**DA?

  • Sube las persianas y deja que entre luz natural: ¡te dará energía!
  • Sal de la cama, pero no únicamente para ir al sofá, sino para cumplir con tus obligaciones mínimas. Así, al final del día, habrás hecho algo.
  • Dúchate y quítate el pijama. Ponte, como mínimo, un chándal. Y lávate los dientes: tener la boca fresca da buen rollo.
  • Cocina algo rico y nutritivo.
  • Recurre (si te apetece) a alguien de confianza con quien poder desahogarte.
  • No te juzgues ni te eches la bronca. Esto solo añade más malestar, así que trátate con paciencia y cariño.
  • Intenta que tu mente divague lo menos posible, ya sea trayéndote errores del pasado o preocupaciones sobre el futuro. Puede servirte practicar técnicas de meditación como la de atención en la respiración.
  • Prepárate un botiquín de primeros auxilios emocionales. Para ello coge una caja bonita de tamaño mediano y mete en ella:
    • Tu libro favorito o un poema inspirador (para la vista).
    • Alguna chuchería o frutos secos (para el gusto).
    • Una crema, un poco de perfume o una vela aromática (para el olfato).
    • Unos calcetines gustositos o una camiseta con un tejido agradable (para el tacto).
    • Música que te guste y que te mejore el estado de ánimo (para el oído).
    • Pañuelos de papel.
    • Fotos de algún momento bonito.
    • Algún mensaje motivacional.
  • Come y bebe suficiente agua.
  • Sal a dar un paseo. Da igual que te pongas gorra, gafas de sol y los auriculares si no quieres interactuar con nadie.
  • Recuerda que es solo un bache. Date el tiempo necesario para transitar las emociones y vuelve a la carga, ¡pero sin regodearte en la mi**da!

 

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Con cariño y cachondeo para EC. ¡Disfrútalo!