A quién no le ha ocurrido esto: una persona cercana te comenta un problema, y automáticamente (sin darnos cuenta) nuestra mente comienza a divagar, por lo que nos cuesta trabajo tanto prestarle atención como realmente conectar con ella… Es por esto por lo que a todos nos viene bien echarle un vistazo a estos consejitos para comportarnos de forma más empática.

  1. Parafrasea. En cristiano: traduce a tus propias palabras el mensaje que acabas de oír. En voz alta, claro. Hay miles de fórmulas, desde el “si no te he entendido mal…” hasta el “parece que…”. Así la persona con la que hablas sentirá que has estado prestando atención, y que la comprendes, al no limitarte a repetir lo que ha dicho.
  2. Haz preguntas. Sin interrumpir, pregunta sobre pensamientos o sentimientos más profundos de los que te está manifestando tu interlocutor.
  3. Expresa empatía. Si la persona con quien hablas dice que está contenta, o enfadada, o triste, muéstrate de acuerdo. No intentes consolar, reconfortar o simplemente despejar las emociones de la ecuación, aunque no estés de acuerdo o tú hubieras reaccionado de forma diferente. La fórmula a aplicar en este caso podría ser “veo cómo esta situación (la que sea) te ha llevado a sentirte tan …”.
  4. Ten un lenguaje corporal coherente. Tanto a la situación, como con el contenido del mensaje de tu interlocutor. Al igual que no te reirías en un entierro, no puedes poner cara de enfado si te dicen una buena noticia, ¿verdad? Aquí hay un truco que nunca falla: imita a la persona con la que habla. Si sonríe, sonríe. Si aprieta los labios, hazlo tú. Llegará un momento en que lo automatices y te salga espontáneamente.
  5. No juzgues. Recuerda que la empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, y cada uno tenemos nuestra propia vara de medir. Tú, desde tu posición, no puedes juzgar la conducta de tu interlocutor por la sencilla razón de que te faltan datos.
  6. No des consejos, a no ser que te los pidan expresamente, por el mismo motivo por el que te recomiendo que no emitas juicios.
  7. Comparte tu punto de vista. Una vez que tu interlocutor haya terminado, y tú hayas pasado por todos los puntos de este artículo, habla de cómo tú te has sentido ante la situación. Así verás que ser empático es un camino de ida y vuelta: si alguien se siente cómodo hablando contigo incluso de los temas más escabrosos, te dejará expresarte con total libertad cuando tú lo necesites.

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Te animo a que practiques estos pasos todo lo que puedas, empezando por situaciones en las que realmente no te juegues mucho, para estar sobreentrenado el día que tengas que utilizarlas en una ocasión difícil.

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