El sentido del humor es una herramienta terapéutica potentísima en consulta. ¿Quieres saber si lo estás utilizando bien?

El humor desde la Psicología

El uso del humor ha tenido varias interpretaciones a lo largo de la historia de la disciplina. Basta con comparar la postura de Freud (que decía que era un mecanismo de defensa) con la que defendía Ellis (para quien era básico su uso en consulta).

Pero, como en todo, hay límites. Te invito a reflexionar sobre tu forma de usar el humor:

  • Cuando te ríes de ti mismo o de ti misma, las cosas que te dices, ¿tiran más al humor negro, o al humor blanco? Es decir, ¿te ríes como cuando lo haces de la ocurrencia de un niño pequeño, o más bien lleva una carga crítica bastante interesante? Si es más lo segundo que lo primero, quizás deberías dejar de camuflar como una bromita inocente lo que te dices, y empezar a hablarte con un poco más de cariño y compasión.
  • Cuando haces bromas a los demás, ¿lo haces de forma que llevan una crítica implícita? ¿Eres de las personas que se esconden tras el “era broma” para decir lo que le da la gana? Porque si es así, tal vez quieras aprender a manejar las comunicaciones difíciles, o a ser más asertivo o asertiva, ¡verás cómo mejora la calidad de tus relaciones!
  • Tu humor, ¿se basa en comparaciones con colectivos minoritarios? Por ejemplo: “eso es una subnormalidad”, “¿qué pasa, que soy negro?”, o “venga, ¡no seas más maricona!”, etc. (me duelen los ojos solo con poner los ejemplos). Pues para. Porque el humor puede ser racista, machista, homófobo, tránsfobo, capacitista… Y hacer bromas así para lo único que sirve es para perpetuar los estereotipos y la marginación que determinados grupos sociales han venido sufriendo históricamente. Colabora con el bienestar y la salud mental ajena (además de con la tuya propia) dejando este tipo de humor a un lado para siempre.

Si quieres saber cómo mejorar tu sentido del humor, te dejo este enlace con algunos consejos útiles.

En resumen: tu forma de usar el humor, ¿está motivada por emociones positivas, o negativas? Si te mueve la sorpresa, la originalidad, los malentendidos inocentes, o los juegos de palabras, vas bien. Sin embargo, si lo que lo hace son la rabia o un sentimiento de superioridad, quizás te convendría revisar un poquito el discurso que usas con respecto a ti mismo o a ti misma, y a los demás.

A fin de cuentas, tener la capacidad de reírse de uno mismo o una misma es un claro signo de salud mental, ¿no?