¿Te da miedo la soledad y quieres cambiarlo? ¿Quieres aprender a estar sola o solo? ¿Te gustaría no necesitar tener pareja para ser feliz? Tal vez este artículo pueda ayudarte.

Libérate del estigma
La soledad está mal vista por la sociedad: la gente da por sentado que para ser “normal” hay que tener pareja, hijos y dos perritos. Si no encajas en el molde, es posible que te encuentres mal.

¿Qué te motiva? ¿Por qué quieres aprender a estar solo o sola?
Puede que estés huyendo de una situación estresante (broncas en casa, mal ambiente en el trabajo). Tal vez tengas que enfrentarte a una soledad impuesta (cambio de ciudad, separación, conflictos familiares o sociales). O quizás sea algo más vago, como si te lo pidiera el cuerpo… Sea cual sea el motivo, es importante tenerlo claro por si aparecen momentos de zozobra.

¿Qué te limita?

Paso a detallar te las limitaciones con las que puedes encontrarte:

1. “Si estoy solo o sola es que algo malo me pasa”. Recuerda que no es obligatorio tener pareja para ser una persona feliz y adaptada, ni siquiera un montón de amistades y unas relaciones familiares súper armoniosas. Está bien tener todo esto, es gratificante y muy agradable, pero si no es así ¡eres una persona igualmente válida! Además, hay que andarse con ojo con todo esto porque puede tener el efecto contrario: como no quieres estar solo o sola, terminas agobiado a todo tu círculo social, por lo que es más probable que termines así.

2. “No voy a tener relaciones románticas o sexuales”. Sal de casa, habla con la gente, descárgate aplicaciones de citas. Hay mil cosas que puedes hacer.

3. “Lo voy a pasar mal”. Claro, y estando rodeada o rodeado de gente, con pareja, familia y amistades también. Las malas rachas y el dolor existen.

4. “Me voy a aburrir”. Es posible, aunque el aburrimiento suele servir de abono a la creatividad. En cualquier caso, existen vacunas efectivas contra el aburrimiento: un ocio variado y significativo, cultivar tus relaciones sociales (aunque sea a distancia), y hacer ejercicio físico pueden serte de utilidad.

5. “¡No voy a tener descendencia!” Volvemos a lo mismo que con la pareja: no es obligatorio. Además no es algo que te vaya a asegurar la felicidad precisamente. En caso de que decidas tener hijos o hijas, existen alternativas: acogimiento familiar, adopción…

¿Cómo enfrentarte?

A. Busca activamente tener momentos de soledad. Esto es como en las pelis de miedo: en el momento en que se ve al malo deja de asustar. Si buscas la soledad, haces actividades agradables y la disfrutas, deja de imponer tanto.

B. Toma distancia de lo que piensas. Cuando se está solo o sola tu cabeza puede martillearte más de la cuenta. Acepta que son sólo pensamientos y emociones que estás teniendo en este momento, y sigue trabajando en tus metas.

C. Crea una vida digna de ser vivida. Visualiza tu ideal, y trabaja a diario para conseguirlo.

D. Acepta la posibilidad de que tendrás momentos difíciles, y ten planes para enfrentarlos.

Si este artículo te ha resultado útil, ayúdame a ayudar a los demás compartiendo esta publicación.