Desde las terapias de tercera generación (como el Mindfulness) se presta una especial atención a la aceptación como concepto opuesto a la evitación. ¿Quieres saber un poco más sobre ella?

¿EN QUÉ CONSISTE LA ACEPTACIÓN?

Se trata de la adopción voluntaria de una postura abierta, receptiva, flexible y sin juicios en el momento presente. Implica estar dispuesto a vivir las situaciones negativas y positivas, y entrar en contacto con situaciones, acontecimientos o interacciones que puedan desencadenarlas.

¿QUÉ ES Y QUÉ NO ES LA ACEPTACIÓN?

  • La aceptación es un proceso en desarrollo

Nunca permanece constante. Implica una actitud abierta hacia la vida, pero debe ser vivida en cada momento. Así, implica asumir los altibajos.

  • Aceptar no es ceder ni resignarse

Es justo lo contrario: se fortalece el cambio al abrazar el momento presente, y aceptar cuanto haya de tener lugar en el proceso de cambio. Piensa en una mujer que sufra violencia de género. La aceptación en este caso implicaría constatar la dura realidad de que si no hace algo, la situación continuará (y empeorará). Podría significar reconocer el impacto emocional del abuso, y la dolorosa brecha entre el valor de la intimidad y lo que se está viviendo. O tal vez podría significar hacer frente al miedo como parte del proceso de poner fin a esa relación. Pero, de ningún modo, implica rendirse.

  • Aceptación no es fracaso

La aceptación se trata más bien de reconocer que una determinada estrategia no ha funcionado, o no puede dar resultado. Significa tomar consciencia de lo que la experiencia ya nos está demostrando: que nuestro enfoque actual no funciona.

  • Aceptar no es tolerar

La aceptación no consiste simplemente en tolerar una situación actual. La tolerancia implica que se acepta una cantidad de malestar durante un tiempo determinado, y normalmente a cambio de algo que merece la pena, pero sin una apertura real a la experiencia. La aceptación es activa, no pasiva. Sugiere que hay algo significativo en experimentar lo que se está experimentando.

  • La aceptación es una función, no una técnica

El trabajo de aceptación no consiste en derribar defensas, ni medir progresos de forma más o menos objetiva. Más bien, se trata de un proceso de aprendizaje muy gradual, mediante el que se posibilita que sintamos lo que está presente de forma abierta y auténtica.

  • La aceptación consiste en elegir en función de valores, no en revolcarse

La aceptación no es una cuestión de “tener que”. La falta de aceptación tiene consecuencias, pero como no puede haber garantías, la aceptación requiere una especie de salto, basado en valores, hacia lo que está presente en el momento actual. Sentir lo que se está sintiendo no es un fin en sí mismo. Lo que la vida nos pide es que sintamos, pensemos, experimentemos o recordemos aquello que surja en el proceso de vivir una vida significativa. Y eso requiere tanto disposición de conducta como habilidades de aceptación presente como una elección basada en valores.

 

¿Te ha parecido interesante la aceptación? ¿Crees que te vendría bien aprender a ponerla en práctica? No pierdas la pista de la página ni de las redes sociales, para mantenerte al tanto de los grupos de Mindfulness que te pueden ayudar a trabajarla.

 

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(Tomado de Hayes et al, 2014)