Administrar un premio o recompensa (o como lo llamamos en Psicología, un refuerzo positivo) cada vez que cumples con una tarea, sobre todo difícil, tediosa, compleja, o simplemente un día que en que el cansancio y la desidia te invaden, sirve para encender o mantener tu motivación y te da un chute de buen rollo. Este chute ayudará a que aumente la probabilidad de volver a cumplir con lo que te toca hacer en el futuro.¿Quieres aprender a recompensarte?

Condicionamiento operante

Lo que he explicado en la entrada del artículo es la base del Condicionamiento Operante, que sirve para regular los comportamientos humanos. Lejos de querer dar la chapa con teoría, basta con que pinches el enlace si te interesa el tema.

¿Qué premios no debo darme?

Esta es fácil: ni cosas, ni drogas, ni comida. Me explico: premiarte con ir de tiendas cada vez que te termines un tema que odias, a lo único a lo que te lleva es a palmar pasta, y a meterte en una espiral consumista que no nos beneficia a nadie. Si te premias con drogas (fumarte un cigarro o un porro, irte de cañas cuando salgas de una reunión importante) lo que vas a conseguir es engancharte más a la sustancia en cuestión. Y si te premias con comida, lo más probable es que lo hagas con alguna porqueriíta (un dulce, chucherías, patatas fritas, comida rápida) que no te beneficia ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo.

¿Qué consecuencias positivas puedo administrarme?

Como todo, depende de tus preferencias personales. Te dejo una pequeña lista de buenas ideas que puedes utilizar en función de lo gordo que sea lo que has logrado.

  • Para logros pequeñitos, como cumplir con lo planificado para el día de hoy.
    • Dar un paseo.
    • Verte un capitulito de una serie. Uno.
    • Darte una ducha un poquito más larga de la cuenta. Pero solo un poquito, vamos a no malgastar recursos.
    • Entrenar de forma diferente: correr 10 minutos más de lo que tenías previamente planificado, meterte en una clase colectiva que te apetece probar…
    • Prepararte algo rico y saludable de comer o cenar.
    • Sentarte a leer.
    • Ver algún TED talk o algún vídeo de YouTube que te mole.
    • Hacer algún trabajo artístico.
    • Jugar un ratito extra a la consola (no más de 10 o 20 minutos).
  • Para logros medianos, como haber cumplido toda la semana.
    • Montarte el cine en casa, o la triple P: peli, pizza y palomitas (todo casero, más barato y saludable).
    • Jugar a algún juego de mesa.
    • Ver una exposición o concierto gratuito.
    • Montarte un spa en casa: ducha, depilación o afeitado, arreglarte las uñas, ponerte una crema o una colonia que te guste…
    • Quedar para practicar algún deporte: fútbol, pádel, vóley playa…
    • Hacer senderismo.
    • Ponerte guapote o guapota, aunque sea para estar por casa.
    • Quedar para tomar un café.
    • Meterte en algún proyectito de decoración, manualidades o bricolaje (hay mil ideas en YouTube y Pinterest).
    • Invitar a alguien a comer o cenar en casa.
  • Para logros gordos (aquí la variedad sí que es amplia, y muchas de las ideas implican gastar algo de dinero).
    • Hacer un viajecito de fin de semana.
    • Visitar a algún amigo, amiga, o familiar.
    • Ir a cenar o a comer a un sitio que te apetezca.
    • Hacerte un masaje.
    • Ir a la peluquería o a la barbería.
    • Ordenar tu casa o tu habitación (bendita sea Marie Kondo).
    • Ir a un concierto, una obra de teatro, un museo o al cine.
    • Aprender algo nuevo: un idioma, una habilidad, un deporte…
    • Apuntarte a un curso o una conferencia.
    • Organizar y hacer una barbacoa o una fiesta.

Seguro que me dejo mil cosas en el tintero, pero estos 30 ejemplos pueden servirte de inspiración para adaptar tus premios a tus propios gustos y aficiones. Te dejo por aquí una herramienta, el listado de potenciales actividades agradables, con 274 ideas para que juegues e investigues un poco más.

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                                                                                                                       MMC, ¡gracias por la idea para el artículo!