¿Quieres prevenir el cáncer de mama? ¿Te preocupa no estar haciendo lo suficiente para estar sana? ¿Crees que la Psicología puede ayudarte para no tener que afrontar esta enfermedad? Si es así, te animo a seguir leyendo.

¿Qué relación hay entre la Psicología y el cáncer de mama?

Es legítimo que te hagas esta pregunta. Y la respuesta es bastante intuitiva: existe una relación clara entre nuestro comportamiento y nuestro estado de salud y enfermedad. Es decir, existen determinadas formas de actuar que nos predisponen a ponernos malitas. Y una en concreto, el patrón de conducta tipo C, parece predisponer al cáncer de mama.

El patrón de conducta tipo C (PCTC)

El PCTC es un conjunto de rasgos de la personalidad que a lo largo de varias investigaciones se ha relacionado con diferentes tipos de neoplasias y tumores hormonales, como el caso de ciertos cánceres de mama. Las personas con un patrón de conducta tipo C se caracterizan por:

  • Ser pacientes.
  • Socialmente pasivas.
  • Son personas muy apacibles.
  • Se comportan de forma poco asertiva.
  • Son conformistas.
  • Son extremadamente colaboradoras.
  • Reprimen la expresión de emociones negativas, como el enfado y la angustia.
  • Evitan los conflictos a toda costa.
  • Necesitan mantener relaciones armoniosas.
  • Se sacrifican por los demás.

Rasgos muy ligados al rol tradicional femenino, ¿no? Pues las investigaciones demuestran que entre las pacientes oncológicas las personas con PCTC están sobrerrepresentadas. Esto no quiere decir que comportarse así cause cáncer de mama, ojo, es un factor predisponente, y las investigaciones solo pueden hablar de correlación. En cualquier caso: si puedes ahorrártelo, mejor, ¿no?

Me siento identificada, ¿qué hago?

  1. No te asustes. Ya he dicho que comportarse así no causa cáncer, pero sí aumenta sus probabilidades.
  2. Toma conciencia de tus necesidades.
  3. Aprende a vivir y expresar tus emociones de forma adecuada. La represión nunca le hizo bien a nadie.
  4. Aprende a cuidarte y a preocuparte por satisfacer tus necesidades.
  5. Pide ayuda a tu entorno cuando sientas que las cosas se te van de las manos.
  6. Aprende a hacer valer tus derechos. Eso no es ser egoísta, es ser asertiva.
  7. Acude a terapia si sientes que la desesperanza, la angustia o la tristeza se vuelven incontrolables.

Y tú, ¿qué vas a hacer para cuidarte?

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