Seguramente conozcas gente con una capacidad asombrosa para adaptarse y reponerse de las cosas malas que les pasan. En esto consiste la resiliencia.

Los consejos que te ofrezco a continuación provienen de estudios hechos con supervivientes de distintas tragedias: el holocausto nazi, el 11-S, el huracán Katrina, enfermedades graves… Así que si ellos pueden adaptarse y recuperarse tras semejantes adversidades, ¿por qué tú no?

Las personas resilientes son aquellas que se adaptan con facilidad a la adversidad. Esto no significa que no sufran, sino que gestionan tan bien sus emociones y sus respuestas ante los problemas, que los solucionan antes y mejor. La resiliencia no es un rasgo de personalidad inamovible, sino una forma de pensar y actuar que cualquiera puede aprender y poner en práctica, así que toma nota de lo que puedes hacer para ser más resiliente.

Consejos para desarrollar la resiliencia

  1. Quiérete y conócete. Empieza a confiar en tus habilidades y virtudes.
  2. Cuídate. Come bien, haz ejercicio y date algún capricho de vez en cuando. Necesitas un cuerpo sano que te acompañe y te facilite el afrontamiento de los problemas.
  3. Ante un problema, intenta no magnificarlo o pensar que sus consecuencias serán todo lo malas que puedan ser. ¡No dejes que los árboles te impidan ver el bosque!
  4. Haz el esfuerzo consciente de mantener el optimismo. El hecho de no dejar de pensar en las cosas malas que puedan pasar no va a evitar que ocurran, así que dedica tu energía a temas más positivos y esperanzadores.
  5. Crea una buena red de apoyo social y, si ya la tienes, cuídala. Rodéate de familiares y amigos siempre que tengas ocasión y disfrutad de la mutua compañía.
  6. Cambia tu forma de pensar ante los problemas: ¿por qué no los enfrentas como si fueran un desafío, en lugar de un obstáculo para tu felicidad?
  7. Establece tus metas a corto, medio y largo plazo, tanto a nivel personal como profesional. No dejes pasar un día sin hacer algo que te acerque a ellas.
  8. Siempre es mejor hacer algo por resolver los problemas que quedarte en el sofá deseando que las cosas cambien. Haz algo, confía en tu instinto, sé el protagonista de la historia de tu vida, toma las riendas.
  9. Siempre puedes sacar algún aprendizaje de las cosas malas que te pasen: cómo no volver a actuar, la fortaleza que has demostrado o las personas con las que realmente puedes contar. A pesar de todo, ¡verás que siempre puedes ver el lado positivo!
  10. Acepta las adversidades como una parte indispensable de la vida, quizás no especialmente divertida, pero necesaria. No te resignes, no bajes los brazos, ¡jamás dejes de luchar! Todo pasa, respira hondo y afronta la situación.

Desarrolla tu resiliencia. Empieza a construir tu nuevo Yo-resiliente. Ve practicando con los pequeños problemas cotidianos. Reconoce tus logros. Así estarás preparado para cuando te tengas que enfrentar a situaciones más difíciles.

En caso de que desees saber más acerca de la resiliencia y cómo desarrollarla, te recomiendo que veas el siguiente vídeo:

Si quieres puedes ayudarme a ayudar a otras personas compartiendo este artículo.