He leído varios artículos sobre los succionadores de clítoris (sabes la marca de la que hablo), discutiendo acerca de su maldad o advirtiendo acerca del uso que se les pueda dar. Te cuento qué opino respecto a ellos, lejos de querer meterme en el campo de la sexología.

¿A qué tanta polémica?

Parece que el universo de la masturbación femenina se ha descubierto en 2019. Es más, es como si antes de la aparición de estos dispositivos, no hubiera existido nada con lo que estimular el clítoris exclusivamente, sin tener que recurrir a introducir nada en la vagina… Pobres balines y vibradores, que según este punto de vista han pasado sin pena ni gloria por nuestros cajones…

Te digo desde ya que las mujeres llevamos mucho tiempo masturbándonos, ya sea a mano, o “a máquina”, y nadie ha puesto el grito en el cielo. Pero claro, es que no hablábamos de ello; y si lo hacíamos, era con más secretismo que pasando droga. Hemos salido de la clandestinidad para hablar de nuestro placer sexual sin tapujos, de nuestra masturbación, cosa que los hombres han estado escondiendo (¡ja!) durante años, con tal discreción, que es difícil encontrar una chica que no haya presenciado nunca cómo un hombre se masturbaba en plena calle.

El “escándalo” parece radicar en que estos succionadores son capaces de hacer llegar al orgasmo en solo dos minutos, sin más ni más. Y aquí es donde una empieza a leer barbaridades; de hecho, una de ellas la he leído en el muro de Instagram de una sexóloga (que por lo demás parece tener bastante criterio), diciendo que se corre el riesgo de que mediante esta estimulación tan directa y potente, no lleguemos al orgasmo de otra forma. Vale. ¿Y qué? ¿La amenaza es que se me va a romper la vagina o algo? ¿Cuánto y con qué frecuencia hay que utilizar el dichoso aparatito para que esto pase? ¿A alguien se le ha pasado por la cabeza decirle a un chico o a un hombre que no se masturbe como lo hace, vaya a ser que cuando quiera hacerlo de otra forma, o en pareja, no llegue al orgasmo?

Por otra parte, entiendo que la sexualidad humana no debería ser exclusivamente una carrera hacia el orgasmo; tenemos millones de receptores en todo el cuerpo que también quieren ser mimados, acariciados y estimulados. Pero es igualmente cierto que hay veces en que lo que se busca es tener un orgasmo rápido y ya. O, en caso de algunas mujeres, simplemente tener un orgasmo, porque no lo consiguen de otra forma. Sin más florituras. Y sin más juicios, ni propios ni ajenos.

Otra de las joyas que he leído es sobre compartirlo con tu pareja. ¿Por qué? ¿Por qué tu placer y tu sexualidad tienen que estar necesariamente ligados a otra persona? Si tienes tu succionador de clítoris porque te lo han regalado, y no quieres meterlo en la cama con tu pareja, estás en tu derecho. No admitas presiones de ningún tipo.

Te dejo un par de enlaces para que veas los imaginados pros y contras, y tomes tu propia decisión acerca de comprarlo o no, o usarlo o no. Y citando a Carmen Machi en La concejala antropófaga, recuerda que no hay nada más democrático que el placer. Así que ¡a disfrutar!

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