¿Cómo superar la dependencia emocional?

En artículos anteriores pudiste ver las principales causas y características de la dependencia emocional; e incluso te propuse responder a varias preguntas para determinar si eras emocionalmente dependiente.

Ser consciente de la existencia de un problema es un buen primer paso para poder superarlo. Sin embargo, no es suficiente. ¡Tienes que empezar a vivir de forma libre y autónoma!

Ahora te animo a que te enfrentes a este problema –en caso de que lo tengas- aplicando  algunas de las principales soluciones que suelo proponer en consulta.

1 Rompe tus ataduras

El primer paso que debes dar es romper tus ataduras. Para motivar a mis pacientes en consulta, suelo ponerles este fragmento de la película “300”, que además de relajar un poco la tensión, ayuda a espolear el ánimo antes de la ruptura definitiva.

Una vez hecho esto, suele aparecer una fase de miedo tipo “como me llame, seguro que vuelvo a caer”. Esto se debe a dos procesos diferentes y complementarios.

El primero de ellos es la atribución que hayas hecho del poder que la otra persona tiene sobre ti. Grábate en la cabeza, escríbete notas o póntelo de fondo de pantalla del móvil: el poder que tiene depende únicamente de tu voluntad; tú se lo has dado y tú se lo puedes quitar. Empieza a pasar de sus necesidades, de sus deseos y de sus anhelos.

El segundo proceso dentro de esta etapa de miedo está relacionado con el temor a la recaída. Temes el dolor asociado a la pérdida de esta persona. Las rupturas siempre son dolorosas, incluso en parejas bien avenidas. Vive tu pena, sé consciente de que vas a pasar una época dolorosa y enfréntate al síndrome de abstinencia. Trátate como si estuvieras en un proceso de desintoxicación: lo fundamental para mantenerse sobrio o limpio es no entrar en contacto con la droga. Jamás. En ninguna circunstancia. Borra y bloquea su teléfono en tu móvil, que ni siquiera te entren sus llamadas. Elimínalo de tus redes sociales. Evita lugares donde puedas encontrártelo. Deja de quedar con amigos comunes si no puedes evitar hacer preguntas por la otra persona. Cero contacto. En serio.

2 Céntrate en tus propias necesidades

El segundo paso para vencer tu dependencia emocional es volverte egoísta y hedonista. No digo que te conviertas en una persona desconsiderada con las necesidades de los demás o que te entregues a los placeres y los vicios de forma indiscriminada, porque lo que harías sería utilizar una dependencia para sustituir a la otra. Quiero decir que te centres en tus propias necesidades, gustos, deseos y aficiones. Disfruta de la vida. Piensa en todas las cosas que has dejado de hacer y te gustaban. Haz una lista. Saca tiempo diario para disfrutar de ellas.

3 Aprende a vivir con ansiedad y supérala

La tercera tarea que debes afrontar es aprender a vivir con la ansiedad a lo largo del proceso. Practica técnicas de relajación, medita, vete al gimnasio o a correr, respira hondo, ponte música a todo trapo y baila como si no hubiera un mañana… cuando lo hayas hecho, aprenderás algo que te acompañará toda tu vida: no te ha pasado absolutamente nada malo.

4 Ignora los pensamientos intrusivos que se repiten en tu mente

En cuarto lugar tienes que aprender a ignorar esa vocecita insidiosa de tu cabeza que no deja de mandarte mensajes negativos o poco útiles: “métete en su cuenta de Facebook a ver si está tan hecho polvo como tú”, “por llamarle para charlar cinco minutos no te va a pasar nada”. O mensajes mucho más peligrosos como: “pídele perdón y encuentra la forma de volver, porque no te va a querer nadie en esta vida”, “tampoco era tan malo” o “mejor malo conocido que bueno por conocer”. No. Esa vocecita miente. ¡No la escuches! Pon en juego las estrategias del paso anterior y verás cómo se vuelve menos frecuente y menos intenso el asedio al que te somete.

5 Cuídate

El quinto paso consiste en empezar a tratarte con indulgencia, a cuidarte y a mimarte. Vete a la peluquería, al fisioterapeuta a que te arregle de una vez el tirón de la espalda o a comprar al mercado para prepararte tu comida favorita. Estás recuperándote y aprendiendo a vivir por tu cuenta, así que necesitas encontrarte bien contigo mismo.

6 Diseña un plan de emergencia

En la sexta etapa debes trazar un plan de emergencia para llevar a cabo en momentos de extrema necesidad. Un amigo a quien llamar que te consuele y  disuada de hacer algo de lo que te puedas arrepentir. Que guarde tu móvil para evitar mensajes kamikazes las noches que salgas de juerga. Que te invite a dormir en su sofá cuando las paredes de casa se te vengan encima. Ojo: es un plan de emergencia, no un sustituto.

7 Disfruta de tu propia compañía

El último paso es aprender a disfrutar de tu propia compañía. A fin de cuentas eres la única persona con la que vas a pasar el resto de tu vida. Cultívate para no aburrirte, escúchate para saber cómo te encuentras y cuáles son tus necesidades. Quiérete, incluso cuando te caigas mal.

Cada día, cada crisis que superes por ti mismo, cada tentación que resistas, son victorias. Valóralas. Felicítate cada mañana por haber superado un día más, por haber resistido, por haber avanzado hacia la conquista de tu libertad.

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