Hablar en público nos da vergüenza a muchos de nosotros. Según las estadísticas, a un 75 u 80% de la población. Sin embargo, hay situaciones en las que no tenemos más remedio que enfrentar nuestros miedos. ¿Quieres aprender a pasarlo menos mal cuando tengas que hablar delante de otras personas? ¡Te animo a seguir leyendo!

Controla tus pensamientos

Muchas veces, cuando te expones a situaciones en las que puede haber muchas personas mirándote, seguramente notes como se te disparan los pensamientos negativos. Crees que todo el mundo está observándote, y juzgando lo bien (o lo mal) que te desenvuelves en situaciones sociales.

Comparto contigo el hecho de que somos animales sociales, sin embargo, buscar la aprobación de los demás no puede convertirse en el eje central de tu vida. Piensa (e interioriza) hasta qué punto tu vida depende de que las personas estén o no de acuerdo contigo, con lo que haces, o cómo lo haces. Seguramente, bastante poco. Empieza a cambiar el diálogo interno que tienes relacionado con estos pensamientos por otro mucho más saludable, como “me gustaría que lo que digo le resultara interesante a la gente”. Sin embargo, si no lo fuera, ¿realmente es tan importante para ti?. Fíjate cómo siempre es mucho mejor moverte en términos de preferencias.

Cambia tu conducta

Empieza a comportarte de forma diferente, pero no en el sentido que esperas.

Realiza alguno de estos experimentos de vergüenza: sal a la calle con zapatos diferentes; baila por la calle; canta en el metro… Intenta arriesgarte lo máximo posible (ojo, siempre respetando la legalidad), y comprueba cómo la opinión de las personas que te rodean no influye en absoluto en tu vida. Tu familia va a seguir igual, tus estudios o tu trabajo, tus amistades… Y tú habrás desconfirmado una hipótesis que seguramente te tenga encorsetado en varias situaciones sociales.

A la hora de mantener conversaciones uno a uno

Hay ciertos truquis para parecer más atractivo a nuestro interlocutor,  basados en el lenguaje no verbal. Prueba a hacer lo siguiente:

  • Mantén una distancia “correcta”, esto es, deja más o menos la longitud de tu brazo de separación con la otra persona.
  • Intenta tener una postura abierta. Vaya, que no cierres los brazos ni las piernas.
  • Ten la cabeza levantada.
  • Recuerda que normalmente no se mantiene contacto visual cuando hablamos, pero sí cuando nos hablan.
  • Refleja (imita) la expresión facial de la persona con la que hablas.

Verás que con estos sencillos consejos sientes cada vez menos vergüenza cuando hables con la gente. ¿Cuál crees que es más aplicable para ti?

Si quieres, puedes ayudarme a ayudar a otras personas compartiendo esta publicación.

 

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